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miércoles, 28 de febrero de 2024

El aro de juego de pelota prehispánico en el Jardín de los Leones en Amecameca



En un emocionante hallazgo arqueológico, investigadores y entusiastas de la historia han descubierto un importante vestigio en el corazón de Amecameca, México. Se trata del aro de juego de pelota prehispánico, una pieza única que data aproximadamente del año 1299, durante la época precolombina.

domingo, 25 de febrero de 2024

Relatos: Nieves frescas en los volcanes



En el pasado nuestros ancestros disfrutaban de tener a los volcanes con abundantes nevadas y esa nieve perduraba todo el año. Por lo que era aprovechada para la elaboración de helados o precisamente nieves (de ahi el nombre) estas eran hechas con hielo extraído de los glaciares de los volcanes #Popocatépetl e #Iztaccihuatl.

viernes, 23 de febrero de 2024

"El tren de Juguete" que atravesaba los volcanes en Amecameca

 

Estación del Ferrocarril de Amecameca, al fondo el Popocatepetl ca. 1890


En los recuerdos entrelazados de los habitantes de la Ciudad de México y el Estado de Morelos, perdura la nostalgia por un medio de transporte que alguna vez fue vital para la conexión entre estos dos territorios: el tren de vía angosta que partía desde la estación San Lázaro, en la capital mexicana, hacia tierras morelenses. Este proyecto ferroviario, concebido con la ambición de unir los dos puertos más importantes del país, Veracruz y Acapulco, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de quienes alguna vez viajaron en él.

"La antigua Flecha Roja", en Amecameca Estado de México



En el corazón de Amecameca, un pueblo impregnado de historia y belleza natural, se encuentra un icónico establecimiento que ha sido testigo de incontables historias a lo largo de los años: "La Antigua Flecha Roja". Este restaurant-bar, de mayor tradición en el municipio, lleva consigo el legado de tiempos pasados, remontándonos a principios de 1921, cuando fue fundado por el padre de Francisco Rodríguez Ortega.

La Leyenda del Cuahutepochtle: El Guardián del Bosque



La leyenda de El Cuahutepochtle es muy popular en la zona de los Volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl pues varias personas como campesinos, leñadores o gente que solo camina por el monte aseguran haber visto a este peculiar ser que es considerado como un guardián del bosque que tiene un buen humor y que le gusta jugar bromas.


Entre las descripciones de su apariencia, la mayoría concuerda que El Cuahutepochtle es muy pequeño, pues ha de medir aproximadamente 60 cm y que incluso puede reducirse hasta casi desaparecer. Tiene una enorme barba blanca y su vestimenta consta de un saco color verde oscuro, unos zapatos coloridos y un sombrero con unas plumas de ave colocadas a modo de adorno.

jueves, 22 de febrero de 2024

Dos refugios geodésicos extintos en la Iztaccíhuatl: Refugio Dr Luis Méndez (1985) y Refugio El Iglú (1963)

Existieron dos refugios geodésicos en la Iztaccíhuatl

Un refugio o albergue es una construcción destinada a alojar y proteger de las inclemencias meteorológicas a alpinistas o excursionistas, que se sitúa en zonas de baja, mediana y alta montaña y que generalmente son de difícil acceso.

El Iztaccíhuatl o «La Mujer Dormida» la tercera montaña más alta de México, a través de los años se han construido diversos refugios producto del trabajo y esfuerzo de alpinistas y montañistas de todo el mundo como el conocido Refugio República de Chile que lamentablemente fue incendiado en el año 2000, otros tantos han corrido con la misma mala suerte por los vándalos, pero también la naturaleza ha hecho su parte y ha destruido refugios completos como los iglús de 1963 y 1985.


Estos son los dos iglús extintos del Iztaccíhuatl.
Refugio El Iglú (1963)

Los leones de Amecameca originalmente pertenecían a la ex-hacienda de Chapingo en Texcoco



 Las majestuosas figuras de hierro fundido que dominan el paisaje del Parque Central de Amecameca tienen una historia que abarca siglos y despierta la curiosidad de locales y visitantes por igual.

Originarias de la Exhacienda de Chapingo en Texcoco, estas esculturas de leones y leonas, adquiridas alrededor de 1890 para embellecer la propiedad, representan mucho más que meros adornos. Diseñadas por talentosos escultores como Paul Delabrière y Hippolyte Heizler, cada figura encarna la fuerza y el dominio sobre los cuatro elementos fundamentales: agua, tierra, fuego y aire.